La pintura de Jose Manuel Broto protagoniza una nueva exposición que acoge la Galería Moisés Pérez de Albéniz, desde el día 13 de mayo hasta finales de junio. Se expondrán una selección de obras, tintas pigmentadas sobre papel, de gran formato que son parte de su producción más reciente y se muestran en público por primera vez. En estas pinturas, deliberadamente abstractas, Broto prescinde del mayor numero de elementos, creando unas composiciones muy sintéticas en las que sobrepone una serie de signos abstractos muy gestuales que flotan sobre la superficie de cada obra.
La importancia concedida al vacío y la creación de atmósferas silenciosas son dos características presentes en todo su trabajo. Precisamente, estos signos que poseen una extraordinaria capacidad metafórica y sugestiva, han sido relacionados con la influencia que la estética oriental ha ejercido en la pintura de Broto.
Esta última serie, está caracterizada por la ampliación de la paleta cromática, utilizando tonalidades más fuertes e intensas con las que crea toda clase de contrastes y armonías, analizando sus distintas gradaciones y matices.
Uno de los objetivos que preside su obra, es que sea observada desde el punto de vista estrictamente pictórico, eliminando cualquier elemento que tenga que ver con algún asunto o contenido.
Nacido en Zaragoza en 1949, Jose Manuel Broto recibe formación artística en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal.
El constructivismo de la primera etapa que muestra en su primera exposición individual, realizada a los 19 años, en la Galería Galdeano de Zaragoza da paso, en 1972 con su traslado a Barcelona, a la abstracción como sistema expresivo que no ha abandonado desde entonces.
Abstracción minimalista que con sus compañeros del grupo TRAMA expone, entre otras, en la Galería Atenas de Zaragoza en 1974, en el Salon de la Jeune Peinture en Paris en 1975 y en la Galería Maeght de Barcelona en 1976.
La disolución del grupo da lugar al expresionismo abstracto con la incorporación en sus cuadros de temas paisajísticos en los que aparecen formas cercanas a las de la naturaleza más primitiva. Muestra de ello es su primera exposición individual en París en 1984 en la Galería Adrian Maeght.
Su traslado a París en 1985, ciudad donde reside actualmente, tiene como resultado la sustitución de los temas románticos por formas más austeras y abstractas. Figuras oníricas, geometrías, laberintos, formas orgánicas son sus temas habituales en obras que lo relacionan con la tradición ascética y mística de la pintura clásica Española por su gran sobriedad y solemnidad. Obras que expone en Europa , EE UU, Latinoamérica y, especialmente, en la exposición de 1996 organizada por el MNCARS en el Palacio de Velázquez de Madrid. En 1995 recibe el Premio Nacional de Artes Plásticas y en 1997 el Premio ARCO de la asociación de Críticos.
A partir de 1998 su repertorio de temas se enriquece con otros nuevos: figuras espaciales, transparencias, formas atmosféricas... Un tratamiento extraordinariamente colorista y la utilización de campos de color pleno que estructuran las obras, consiguen un resultado formal elíptico y cristalino.
Broto ha realizado cerca de cien exposiciones personales y más de trescientas colectivas. Sus cuadros figuran en museos y grandes colecciones. En 2003 se le concedió el premio Aragón Goya de Grabado y la medalla de Oro de la ciudad de Zaragoza.