San Sebastian 1967. Premio Gure Artea en 2002. Tras un periodo más abstracto Amondarain comenzó a plasmar en su obra lo que Jesús Meléndez denomina mostrar la materialidad y fisicidad de la pintura, la que además de velos y goteos puede ser materia sólida. Esta materia sólida que Amondarain denomina mochos, son objetos modelados con óleo, tan autónomos que no necesitan soporte. Su obra cuenta también con unos dibujos de luz realizados en papel fotográfico e impresiones digitales, que manipula, pinta o simplemente imprime sobre el lienzo y lo expone. Su obra está en los principales museos del Pais Vasco y nacionales.
A partir del título de la exposición Moisés Pérez de Albéniz – se be por la z i se mide en z con la variación de las letras, el artista no intenta dar un sentido a una frase sino que busca e intenta encontrar "algo" que está en la galería, con lo cual Amondarain se convierte en un gestor, según sus propias palabras: "Esta exposición no trata de contar nada ni siquiera inventarlo sino generar una imagen por medio de pequeños gestos, provocando un dispositivo mediante el cual el espectador pueda construir su propia lectura".
En cuanto al formato de las obras el artista lo relaciona con un asunto escalar correspondiente a la propia galería más que al tamaño en sí de las obras, aunque está asociado a un proceso variable: una maqueta en relación con una máscara africana y a su vez derivando en una gran caja negra cuyos detalles se asemejan al facetado de la maqueta y así se relaciona con la escultura moderna e incluso con "la pintura negra" de Ad Reinhart, ya que reduciendo las posibilidades cromáticas al máximo crea los contrastes de luz y color con la propia pincelada.